Manifestación vecinal en Palma contra la desaparición de la Escoleta
En los tiempos que corren, difícilmente se puede entender que se realice una inversión pública para habilitar un nuevo espacio, para después destruirlo, sin ni siquiera abrirlo al público. Es lo que está pasando con la escoleta de Palma, una infraestructura ubicada en la planta baja de la Casa de Cultura de la población, que en su día se dispuso para el uso de los pequeños gracias a una ayuda de 88.000 euros de la Diputación de Valencia, y ahora se está transformando merced a una nueva ayuda provincial, en este caso de otros 60.000 euros más.
El viernes 10 de febrero tenía lugar una manifestación protagonizada por vecinos de Palma, encabezada por la portavoz municipal del PP, Tere Catalá, en la que se protestaba por la destrucción de esta escoleta, todavía por estrenar. Catalá denunciaba que esta infraestructura educativa era una petición de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos, que aunque acordaron con los técnicos ubicar la nueva guardería pública en la planta baja de la Casa de Cultura, nunca pudieron disfrutar de ella, dado que el nuevo equipo de gobierno, formado por PSOE y Compromís, jamás llegó a abrirla al público, tras finalizar las obras en 2015.
La nueva escoleta debería haber sustituido al local que en la actualidad sirve como guardería, de titularidad privada, aunque sin ánimo de lucro. No obstante, la alcaldesa de Palma, la socialista Trinidad Miñana, asegura que la decisión de transformar la escoleta en una sala de lectura responde a dos cuestiones. La primera, y más importante, es un argumento legal, dado que ceder este espacio a una entidad privada requeriría un concurso público, un proceso que no se hizo en su momento.
De igual modo, apunta Miñana que Palma ya tiene el servicio de escoleta, aunque sea de titularidad privada, y que lo que precisa realmente son metros para la biblioteca municipal. Plantea la primera edil que en la planta superior de la Casa de Cultura existe una sala de lectura, pero con un acceso por escaleras, por lo que abrir la planta baja mejoraría el servicio y permitiría aumentar el número de usuarios.